Homilías/Homilies

Sample Homily

Return to Home Page


Segundo Domingo De Pascua

Domingo de la Divina Misericordia

Ciclo C

 

Lecturas:   1) Hechos 5, 12-16   2) Apocalipsis 1, 9-11a. 12-13. 17-19   3) Juan 20, 19-31

 

El Santísimo Triduo del Señor crucificado, sepultado y resucitado comenzó el Jueves Santo con la celebración de la Misa de la Ultima Cena y terminó la noche del Sábado Santo con la celebración de la Misa de Vigilia de la Pascua de Resurrección.  Pero para nosotros, los Cristianos, la fiesta que comenzamos a celebrar durante esa Misa de Vigilia aún no ha terminado.  En ese primer Domingo de Pascua se inauguró el Reino de Cristo Crucificado y Resucitado.  

 

Durante estos días la Iglesia celebra dos cosas muy importantes: la triunfante Resurrección de Nuestro Señor y la alegría de la entrada a la Iglesia de los nuevos bautizados.  En realidad, todos los Cristianos debemos vivir la Resurrección revistiéndonos de Cristo cada día del año.  Pero estos días, dedicados exclusivamente a la celebración prolongada de la Resurrección, son fechas idóneas para ir conociendo al Señor más y para ir festejando el amor que Nuestro Señor nos tiene.  Este domingo tambien celebramos el Domingo de la Divina Misericordia. Hoy, el Evangelio nos muestra la gran misericordia y perdon de Nuestro Senor hacia Santo Tomas.  En realidad, hoy celebramos un hecho muy importante - que Dios nos ama a todos y no importa cuáles sean nuestras faltas. Dios quiere que sepamos que su misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza y pidamos su perdón.

 

El primer día de la semana, el día en que resucitó el Señor, fue un día de muchos acontecimientos y de mucha alegría para la pequeña comunidad de seguidores de Cristo.  Después de pasar horas y días en una tristeza desconsoladora, llega la gran noticia del triunfo de Jesucristo sobre la muerte, la buena nueva de la Resurrección del Maestro. Por la mañana muy temprano Nuestro Señor se presentó a las mujeres y ellas se apresuraron en contar este gran acontecimiento a la comunidad Cristiana.   Durante el mismo día, pero más tarde, Jesús se presentó a los apóstoles.  Allí pudieron comprobar la veracidad de lo que les habían contado las mujeres.   Sin embargo, en esa ocasión Tomás no estaba con los demás.  Precisamente el evangelio de este domingo nos habla de Tomás.  Si lo hemos escuchado con atención habremos entendido mejor la personalidad de este gran apóstol y las razones de su incredulidad.  

 

A pesar de su incredulidad, Santo Tomás fue un gran apóstol de Cristo.  Le pasó lo que hoy sucede en nuestra Iglesia con algunos.  Quieren pruebas inmediatas del poder de Señor.  Son como el malhechor crucificado con Cristo que dijo "¿Así que tú eres el Cristo? Sálvate, pues, y también a nosotros.” (Lc 13:39)   Y cuando el Señor no les responde inmediatamente se desaniman y hasta desaparecen de la Iglesia.  Para muchos hoy en día, a pesar de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, es como si aún estuviera muerto.  Para ellos Cristo no significa nada.   Nosotros, los creyentes tenemos la obligación de ir pregonando, de muchas maneras, que Cristo ha resucitado.  

 

Debemos orar para que estas personas cambien su actitud.  Que aprendan a ir a la Iglesia sin indiferencia, sin egoísmo y sin dolor.  Que aprendan a pedir que Dios les aumente su fe perdida.   Cuando comiencen a darse más a los demás y a hacerse más sensibles al dolor ajeno conseguirán ver que Cristo está vivo y que mora entre nosotros. 




Second Sunday of Easter

Divine Mercy Sunday

Cycle C

 

Readings:   1) Acts 5:12-16   2) Revelation 1:9-11a, 12-13, 17-19   3) John 20:19-31

 

The Holy Triduum of the crucifixion, burial and resurrection of the Lord began on Holy Thursday with the celebration of the Last Supper and ended on the night of Holy Saturday with the celebration of the Vigil Mass of Easter Sunday.  But for us Christians the holyday that we begin to celebrate during the Vigil Mass has not ended.  On that First Easter Sunday the Kingdom of the Crucified and Resurrected Christ began.

 

During these days the Church celebrates two very important things: the triumphant Resurrection of Our Lord and the joy of the entrance to the Church of the new baptized. In fact, all Christians must live the Resurrection by being clothed with Christ every day of the year. But these days, dedicated exclusively to the prolonged celebration of the Resurrection, are suitable dates to get to know the Lord more and to celebrate the love that Our Lord has for us. This Sunday we also celebrate Divine Mercy Sunday. The Gospel Reading today shows us the great mercy and forgiveness of Our Lord towards Saint Thomas. What we actually celebrate today is a very important fact - God loves us all and it does not matter what our faults are. God wants us to know that His mercy is greater than our sins, so that we can approach Him with confidence and ask for His forgiveness.

 

The first day of the week, the day that the Lord rose from the dead, was a day of much celebration and joy for the small community of the followers of Christ.  After having spent hours and days in unmitigated sorrow, they received the news of the triumph of Jesus Christ over death, the good news of the Resurrection of the Master. Very early in the morning Our Lord appeared to the women and they ran to tell the rest of the Christian community about this great event.  During the same day, but later, Jesus appeared to the apostles.  There they were able to see for themselves the truth about what the women had told them.  But on this occasion Thomas was not with them.  The Gospel reading today talks to us about Thomas.  If we listened attentively we were able to learn a little more about the personality of this great apostles and the reasons for his disbelief.    

 

In spite of his disbelief, Saint Thomas was a great apostle for Christ.  What happened to him is what happens to some people today.  They want immediate proof of the power of the Lord.  They are like the criminal who was crucified with Christ who said: "So you are the Christ.  Well save yourself then and then save us." (Lk 13:39)  When the Lord does not respond immediately to these people, they despair and they leave the church.  For many people today, even though Jesus has risen from the dead, it is as if he were still dead.  Christ does not mean anything to the.  We believers have an obligation to tell the world, in many different ways, that Christ has risen.  

 

Each one of us has to ask Christ to help us to make our faith grow.  Whoever has faith accepts and believes in the Word of God.  He or she totally trusts Christ.  The experience of Saint Thomas shows us that only through faith can we believe and accept the death and Resurrection of Our Lord Jesus Christ. 



Enderle Books
All rights reserved/Derechos reservados
Copyright ©2002-2019